El pasado 28 de mayo celebramos, junto a la familia Carvajal, la inauguración de la nueva nave de pollos de engorde de Sergio Carvajal Ruz en Charches (Granada). Fue una jornada de puertas abiertas que reunió a más de 60 profesionales del sector —granjeros, técnicos de campo y proveedores— alrededor de una idea que cada temporada gana peso: en un clima que se calienta, controlar la temperatura de la nave ya no es un extra, es una condición para producir.
La instalación de Charches la equipó e instaló Climanavas de forma integral. No hablamos de un único equipo ni de una única marca: hablamos de una nave pensada de principio a fin, donde ventilación, refrigeración, calefacción, alimentación, bebida, iluminación, control ambiental y alarma técnica trabajan como un solo sistema. Y precisamente porque el proyecto es completo, hoy queremos detenernos en una parte que en verano marca la diferencia entre un lote rentable y un lote en riesgo: la refrigeración.
Por qué la refrigeración es hoy el eje del verano avícola
Los veranos en España son cada vez más largos y más calurosos. Las olas de calor llegan antes, se quedan más tiempo y alcanzan picos que hace unos años eran excepcionales. Para el pollo de engorde eso se traduce en estrés térmico: por encima de su zona de confort, el ave reduce el consumo de pienso, empeora el índice de conversión, gana peso más despacio y, en los episodios más severos, aumenta la mortalidad.
En ese escenario, una nave bien ventilada pero sin un buen sistema de refrigeración se queda corta. La ventilación mueve el aire, pero cuando el aire exterior entra a 38 °C, moverlo más rápido no baja la temperatura: solo desplaza calor. Ahí es donde entra la refrigeración evaporativa, la tecnología que permite bajar de forma real la temperatura del aire que respira el ave.
Paneles de celulosa: cómo funcionan y por qué elegimos primeras marcas
El corazón de la refrigeración de la nave de Charches son los paneles evaporativos de celulosa CELdek de GrainProteinTech (marca heredera de la histórica Munters, referente mundial en climatización avícola), acompañados del sistema de canaletas de plástico MPG, que distribuye el agua de forma uniforme sobre el panel y reduce el desperdicio hídrico.



El principio es sencillo y muy eficaz, sobre todo en climas cálidos y secos como el de la provincia de Granada:
- El aire exterior, caliente y seco, se hace pasar a través de un panel de celulosa empapado en agua.
- Al atravesarlo, parte de esa agua se evapora y absorbe calor del aire.
- El aire entra a la nave varios grados más fresco, y la ventilación en túnel lo distribuye para mantener a las aves dentro de su rango óptimo de confort.
Trabajar con una marca pionera como GrainProteinTech no es un capricho técnico. Los paneles de celulosa de calidad ofrecen mayor superficie de intercambio, mejor rendimiento por metro cúbico de aire y una vida útil más larga, con menos mantenimiento y menos riesgo de canalizaciones o pérdidas de eficacia con los años. En una instalación que va a soportar verano tras verano, esa fiabilidad es exactamente lo que da tranquilidad al granjero.
No hay dos granjas iguales: el cálculo lo es todo
Aquí está la clave que a veces se pasa por alto. Un panel de celulosa no funciona solo por instalarlo: funciona cuando está correctamente dimensionado para la nave concreta en la que se coloca. La superficie de panel, el caudal de los ventiladores, la velocidad del aire en túnel, el volumen de la nave y la carga de aves tienen que estar en equilibrio.
Por eso en Climanavas trabajamos cada proyecto de forma individualizada. Antes de proponer un equipo, hacemos los cálculos necesarios según las medidas y las necesidades reales de cada explotación, siguiendo las recomendaciones técnicas de un fabricante pionero como GrainProteinTech. No aplicamos soluciones estándar «de catálogo»: ajustamos cada granja a lo que necesita, para garantizar que el sistema funcione bien y con seguridad durante toda su vida útil.
Es un principio que aplicamos a la refrigeración, pero también al resto de la nave: cada proyecto es un proyecto, con sus propios números.
Una instalación integral, no una suma de piezas
La refrigeración de Charches no trabaja aislada. Se integra con la ventilación de alto rendimiento (ventiladores ED36 y Saturn FIVE de GrainProteinTech, con motores de imán permanente y accionamiento directo), con la calefacción por combustión indirecta para las etapas de arranque del lote y con un control ambiental centralizado que gestiona en un único sistema temperatura, humedad, ventilación, calefacción y refrigeración. A eso se suman las líneas de alimentación y bebida, la iluminación LED agrícola, el tratamiento de agua y la alarma técnica de seguridad.



El resultado es una nave donde cada sistema conoce lo que hacen los demás. Cuando sube la temperatura, el control ambiental coordina ventilación y refrigeración de forma automática, sin que el granjero tenga que estar pendiente hora a hora. Esa es la ventaja real de una instalación integral y bien calculada: no es tener buenos equipos, es tenerlos trabajando juntos.
Una empresa fiable para un proyecto que dura años
La jornada de Charches sirvió para ver todo esto en funcionamiento, sobre un caso real y ante más de 60 profesionales del sector. Pero, sobre todo, sirvió para recordar lo que de verdad importa: detrás de cada nave hay una inversión importante y muchos años de producción por delante. Elegir bien los equipos, calcular bien la instalación y contar con un equipo de soporte comprometido es lo que convierte esa inversión en tranquilidad.
En Climanavas llevamos ese compromiso a cada proyecto: análisis individualizado, primeras marcas europeas, cálculos ajustados a cada explotación y un servicio postventa que responde en cada ciclo. Porque los veranos seguirán apretando, pero una granja bien climatizada y bien calculada está preparada para ellos.
¿Estás pensando en mejorar la refrigeración de tu nave o en equipar una nueva de cero? Cuéntanos tu proyecto y hacemos los cálculos contigo.
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